Bienvenido año 8
Eres hijo del cosmos y de la tierra,
inicias el mito devorando logros a los que te aferras.
Hoy te anuncias con premura y de pronto nos detienes, incierto.
Hay obstáculos en el camino, nos invitas a soltar para avanzar, formando nuevos senderos.
¿Qué nos llevarás a soltar?
No llegas, estamos en ti,
tomamos la vida, eres el útero nuestra primera casa.
Ahí empieza el recorrido que de forma inevitable nos llevará a morir,
tú nos recibes en la última morada, tierra sagrada.
Por eso vales tanto, no te vendes, nadie te puede comprar, algunos creen que te controlan, que te pueden engañar y entre más lo hacen el miedo los consumirá, creen que pueden prolongar el final.
Cuando soñamos de más
de un golpe nos muestras la realidad.
Nos pones límites para que podamos descubrir la libertad.
Nos contienes, pones orden para dar seguridad.
Pacientemente nos muestras que cada segundo vivido jamás regresará.
Nos dices; no te detengas no te adelantes cada cosa a su tiempo crecerá.
En tus entrañas caen semillas que fructifican,
tú le das forma mi Gran Señor a lo que cada uno sembró.
Al madurar, nos entretejes en el cabello hilos de plata, que en luna llena vemos brillar.
Tatúas nuestro cuerpo con arrugas de certeza y serenidad.
Has estado ahí sentado en el umbral de la puerta observando como nos construimos, resguardas el tesoro de las experiencias y llegado el momento, una y otra vez nos inicias al rompimiento del ego.
En la vejez pagamos tributo,
nos abres la puerta al misterio,
a la unión con el todo que está más allá.
Nuestro cuerpo se rinde, para inclinarse y honrar la sabiduría adquirida.
Anciano Sabio yo te respeto,
eres eterno y te nos agotas,
unes el cosmos con nuestro cuerpo,
Eres instante… presente eterno.
Que todos los seres valoren el tesoro de la vida, el tiempo y la sabiduría adquirida.
Que todos caminemos con consciencia este nuevo trayecto.
Con amor
Elena Eklemes